Haro Architects | Asturias Neandertal Museum

Asturias Neandertal Museum

El valle del rio  Piloña y su entorno, la carretera nacional y la situación de la parcela con respecto al yacimiento de El Sidrón, son factores fundamentales a la hora de abordar la propuesta.

Ésta se presenta como si de un resto arqueológico se tratase. Emergida de entre los sedimento del valle; juego rotundo y dinámico de volúmenes pétreos. Huella arqueológica del lugar. Desde una posición elevada recuerda a una pieza desenterrada de facetada geometría. Desde un entorno inmediato, sus volúmenes dialogan con los montes circundantes y su horizontalidad responde a una visión en velocidad desde la carretera.

Arquitectura de peso, de presencia, no transitoria, que estimule el ser emocional del visitante.

Como fusión de arquitectura y paisaje, dos brazos emergen del terreno con directrices casi paralelas a la carretera, produciéndose en su encuentro el acceso principal al museo. A partir de este punto el brazo Este se eleva bruscamente en dirección al sitio original de la cueva de El Sidrón, generando, a su vez, el volumen interior necesario para albergar la réplica de la misma. Es esta dualidad fundamental para comprender el aspecto formal de la actuación. Pieza abstracta, expresiva, que trunca bruscamente su direccionalidad, su “evolución”.

El edificio se concibe en una sola planta y en hormigón armado, como una cáscara estructural, con áridos de la zona, adquiriendo el conjunto un ligero tono marrón rojizo. Tanto muros como losas de cubierta presentan  una marcada textura  rugosa que hace que la naturaleza los reconozca como algo propio, al facilitar que los líquenes, musgos y plantas aniden en ellos.

La concepción espacial interior, responde a la idea de cueva, espacios fluidos, erosionados, longitudinales, que como en las galerías conectan los diferentes espacios públicos de relación. Es así como el hall de entrada se convierte en la sala de exposiciones temporales a un lado y en el salón de actos al otro. Grandes volúmenes estructurales acotan estos espacios continuos, sirviendo de apoyo a vigas transversales norte-sur.

El programa se organiza en torno a dos brazos o piezas. El Oeste alberga toda el área pública sin colecciones, desde el área de acogida y recepción hasta rematarse es su extremo con el salón de actos. Se presenta cerrada en casi su totalidad al sur y la carretera, abriéndose en la zona de relación al noroeste. Es en esta área donde se genera una terraza exterior a poniente relacionando la zona de vendig y el salón de actos con el exterior y la zona recreativa y de juegos.

El brazo Este contiene en su extremo todo el programa interno con y sin colecciones, elevándose en dirección Noroeste (El Sidrón) para albergar las áreas expositivas tanto temporales como permanentes.

La sala de exposiciones temporales se conforma como una continuación del espacio público de relación siguiendo un eje este-oeste, rematándose con un gran lucernario en su extremo. Mediante unos paneles móviles la sala se puede cerrar  o incorporar al gran espacio de acogida y recepción.

La exposición permanente se organiza bajo la gran cubierta inclinada, llegando a tener en su extremo 12m de altura. Recinto acotado, con pequeñas incisiones que relacionan en entorno cercano con el interior del museo.

Ambas áreas expositivas tienen comunicación directa con el área interna de recepción, laboratorio y almacenaje.

El acceso rodado a la parcela del museo se produce por el extremo suroeste, en el punto medio de la recta de la carretera nacional. Unos muretes en continuidad con las geometrías del edificio crean una nueva topografía y ocultan las áreas de aparcamiento. Un colchón verde y arbolado separan éstas de la carretera.

Se prolonga el vial interno hasta el extremo noreste para dar acceso independiente a las áreas de uso interno del museo.

 

 


2010