Haro Architects | Gijón Stadt Museum

Gijón Stadt Museum

Wettbewerb.

Cimadevilla, su intrincada red de calles y plazas y su relación con el cerro, configuran el contexto fundamental de partida de una propuesta regeneradora de todo un ámbito, complementando, dando sentido y conectándolo con el resto de la trama urbana.

La Antigua Fabrica de Tabacos y Antiguo Convento, siempre se ha presentado a la ciudad de una forma peculiar. Un edificio de una gran escala urbana en relación con el entorno inmediato del barrio, pero sin un acceso claro y preciso, consecuencia de las sucesivas intervenciones a lo largo de los siglos. Difícil de percibir y entender volumétricamente, da la espalda al cerro como ha ocurrido históricamente con el resto de Cimadevilla.

La demolición de las antiguas naves adyacentes al edificio histórico, despeja un gran área , haciéndolo permeable al barrio  y al cerro. Es esta oportunidad la que crea una serie de situaciones, como punto de partida, cuanto menos  sugerentes.

La propuesta nace desde la convicción de que la sencillez y el orden son capaces de construir espacios que a modo de caja de resonancia amplifiquen y dignifiquen lo que en su interior sucede; provocando la relación entre los usuarios, la ciudad y el disfrute de los diferentes acontecimientos que allí se produzcan.

Así, se actúa de forma silenciosa, respetando el volumen del antiguo convento, recuperando y haciendo legible su volumetría y situando el programa complementario bajo rasante, emergiendo puntualmente de forma más o menos expresiva, según su importancia programática.

 

Bajo la explanada generada al Este del antiguo convento, entre el edificio preexistente y la parcela designada por el Plan de Reforma Interior para albergar el nuevo Museo Piñole (calle María Bandujo), se sitúa el nuevo acceso a todo el complejo museístico. A modo de plataforma, perforada por patios y escaleras, se configura una nueva plaza urbana y de relación de los museos, bajo la que se sitúa todo el programa público de acogida interior y el área de difusión. Este nuevo espacio público permite una permeabilidad norte sur, desde el cerro hasta la calle María Bandujo mediante una gran escalera recortada en el pavimento, sobre el porche de acceso inferior.

Desde aquí, se expande la actuación bajo rasante, ocupando el antiguo foso entre la antigua fábrica y las plataformas al norte, abrazando el edificio y emergiendo para conectar a la cota de acceso de la antigua vicaría.

El atrio de entrada se configura como vínculo común de los dos nuevos edificios. Bajo un gran vuelo que cubre el umbral  de acceso exterior, protegiéndolo de la lluvia, se sucede un amplio espacio longitudinal Este-Oeste, presidido por un patio que lo ilumina y dos escaleras que a modo de elementos esculturales conectan verticalmente los dos museos. Tras el patio una caja exenta alberga el salón de actos y espacios complementarios. Está pieza permite el uso independiente del resto de los dos museos. Lateralmente, el vestíbulo se vuelca sobre un gran vacío a la sala de exposiciones temporales.

Es en este punto, donde emerge el nuevo museo Nicanor Piñole, cuatro prismas que juegan con su altura, apoyándose en el suelo o flotando, para dar luz a la sala de exposiciones temporales, rematan la actuación por su esquina sureste. Rotundas piezas de textura arenosa como la vecina playa de San Lorenzo que tan presente estaba en los lienzos del pintor. Este hormigón  rugoso y lavado color arena,  está presente en todos los elementos no preexistentes, como hilo conductor de la propuesta.

El edificio se divide en dos plantas, la más alta se fracciona en cuatro salas que reciben luz norte de cuatro grandes lucernarios en cubierta y un gran hueco en fachada que permite una relación directa con el entorno inmediato o a lo largo de la fuga de la calle Santa Cándida con el mar; pudiéndose éstos cerrarse totalmente mediante pantallas embebidas en los muros de cerramiento

Estás salas de un tamaño acorde con las necesidades expositivas de la obra pictórica de Piñole,  dirigen entre sus muros el paso de luz cenital a la gran sala diáfana inferior, mediante tres lucernarios longitudinales.

Esta sala de mayor tamaño, permite un uso más polivalente y se abre a la plaza, si fuese necesaria la utilización de la misma.

El edificio da fachada a la nueva plaza y  dialoga de forma serena con el antiguo convento, cosiéndose internamente ambas piezas mediante un juego de patios y lucernarios.

El antiguo convento y fábrica de tabacos presenta aquí su fachada Este la que más ha padecido las sucesivas intervenciones.

Se recupera el ritmo original de huecos, pero se marcan como recortes más abstractos en el muro todos aquellos que estaban bajo la proyección de las antiguas naves adyacentes, como recuerdo del doble uso; conventual y fabril del edificio.

El volumen preexistente alberga la totalidad de las salas de exposición del nuevo museo de la ciudad, además del área de personal, área de educación y el centro de documentación.

Se recuperan elementos esenciales para la comprensión  histórica del edificio, como son el patio del claustro y el antiguo patio de moja, cubriéndose  en su totalidad a la altura de la cornisa con una estructura de acero y vidrio

El antiguo acceso de trabajadores de la fábrica y el pasillo por el norte del crucero de la iglesia se mantienen como recuerdo del uso fabril. El acceso por la antigua vicaría se reserva como entrada habitual del personal  del museo e investigadores.

El foso entre la fachada norte y la explanada superior es ocupado por el área de almacenes y tratamiento de colecciones así como el de recepción  y registro de bienes.

Este elemento bajo rasante a modo de cinturón que rodea el edificio preexistente, emerge como prisma rotundo que recuerda a los del vecino museo Piñole  y se adosa al antiguo paso elevado de hierro, recuperándolo para la memoria como nuevo muelle de carga y montacargas .

Todas las circulaciones internas se realizan a través de un gran pasillo al norte de los muros del convento, iluminado cenitalmente, que  a modo de espina dorsal ata las diferentes zonas internas del programa. Así, desde el vestíbulo de recepción  de público se puede acceder internamente sin pasar por las áreas expositivas a las zonas de personal, tratamiento, registro, educación y documentación.

El acceso a las aéreas expositivas desde el atrio de entrada se produce mediante una escalera exenta insertada en un vacio de triple altura que desciende al nivel bajo rasante. Esta acción resuelve eficazmente las conexiones verticales y ayudan a comprender la lectura del edificio, generando vistas cruzadas y diagonales entre las diferentes plantas y el nivel de acceso.

Las salas de exposición se ordenan en torno al claustro y respetan la estructura de muros del edificio, produciendo vaciados en diferentes puntos que elevan la altura expositiva a más de seis metros. Estas salas permitirían la instalación de grandes formatos.( nave sur en planta baja, el patio del claustro, el patio de moja, la antigua iglesia y toda la planta segunda bajo cubierta)

La intervención en la antigua iglesia, mantiene el muro en su crucero norte y la instalación del puente grúa, pero elimina elementos perturbadores como el altillo en planta segunda. Se recuperan elementos esenciales para comprensión del edificio como la antigua puerta principal, donde un prisma metálico a modo de nuevo mirador vuela sobre la plaza Arturo Arias; generando un dialogo entre está y una estancia tan importante dentro del complejo museístico. La antigua puerta lateral al oeste, se abre como gran ventanal a la calle.

En planta primera la estancias mantienen su altura original, destinadas a áreas expositivas con un menor requerimiento de tamaño de piezas de exposición y volcándose a las dobles alturas generadas en la planta inferior. En esta planta, en las alas al norte y oeste del patio de moja se sitúa el Centro de Documentación, con conexión directa con el area de personal.

La planta segunda está ocupada en su totalidad por exposición. Espacios diáfanas donde se localizaban las antiguas salas de liado y empaquetado, cuya altura libre se eleva por encima de los cinco metros colonizando el espacio bajo cubierta con grandes  lucernarios. Es en estas salas y para no modificar sustancialmente su esquema original, donde la escalera principal y ascensor se encierran en una caja presentándose como si de un mueble se tratase.

Por último el edificio de la antigua vicaría, mantiene su esencia como elemento programáticamente distinto al cuerpo principal. Vicaría primero, vivienda del director después; alberga ahora todo el área de personal; Se mantiene el  acceso independiente pero permitiendo a su vez en planta baja conexión directa con el área de tratamiento y registro de colecciones,  exposición, así como con el área de acogida de público. En planta primera, conexión directa con área de documentación. Y en planta segunda; área de educación relacionada con el área de personal y las salas de exposición.

 


2010